jueves, abril 27, 2006

La Ultima Cruzada

[Que se siente ir a misa y mentir?]

Felipe Calderón, quien junto con Carlos Castillo Peraza, era enemigo del Yunque, terminó por ser un títere de esta organización ultraderechista y fanática. Con tal de ganar aceptó caer en brazos de quienes antes repudiaba

La ambición de Calderón, más el pragmatismo del que ha hecho gala desde hace muchos años, han sido los principales factores que lo han llevado a aceptar que el PAN haya pasado de ser un partido ideológico-doctrinario, católico y liberal, a un partido de las fuerzas del capital más retrógradas del país, todas afiliadas al Opus Dei, a los Caballeros de Colón, a los Legionarios de Cristo o a los reivindicadores del viejo catolicismo de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana (ACJM), fundada en 1916; de los cristeros de los años veintes, de los camisas doradas de los treintas, de La Legión, de La Base y del sinarquismo que consideraba que Hitler era el brazo armado de Dios (Salvador Abascal).
Estos ultraderechistas son los cruzados católicos de nuestro tiempo, los herederos de aquellos ejércitos de Dios formados no para salvar al hombre del pecado, sino para liquidar a los pecadores: " Matad a todos que luego Dios los distinguirá en el cielo", como ocurrió en Beziers en 1209 en la famosa matanza de hombres, mujeres y niños ordenada por el papa Inocencio III. Esta parte de la Iglesia es a la que pertenecen Marta Sahagún, Ramón Muñoz Gutiérrez, Luis Pazos, Alberto Cárdenas Jiménez, el ya mencionado Bravo Mena, Marco Antonio Adame (candidato a gobernador de Morelos), Manuel Espino Barrientos y otros personajes apoderados del PAN. Su cruzada es para convertir a México en un país católico, que no debe confundirse con un país en el que la mayoría de sus habitantes es católica; esto es, un país católico en el que sea abolida la separación entre la Iglesia y el Estado, en el que la religión sea doctrina estatal, en el que se subordine la legislación a los valores de la Iglesia vaticana (contra el aborto, el condón y otras barbaridades propias de la Edad Media), en el que l a enseñanza católica sea obligatoria en todas las escuelas, sean privadas o públicas, y en el que las instituciones sociales sean convertidas en fundaciones caritativas y selectivas tipo Vamos México. Un país sin tolerancia a la diferencia y sin respeto al otro.

Estos ultraderechistas se colaron sigilosamente en el PAN, influyen en las decisiones presidenciales y ahora quieren el poder del gobierno federal, donde se definen las políticas públicas, para llevar a buen puerto su cruzada . Este es el peligro para México, el peligro de que pueda ganar Felipe Calderón, rehén, aunque no hubiera querido, de los que dirigen su partido. El sí es un peligro para México .

Octavio Rodríguez Araujo

http://www.jornada.unam.mx/2006/04/20/029a1pol.php